Reconozco a poca gente de aquella excursión de los alumnos de los PP Paúles a Puentederey del año 74, aunque rondaban mi edad, todavía esgrimían en la sonrisa la resaca de la dieta de la cuaresma.
Le tengo aprecio a muchas de estas fotos que me agarran desesperadamente a los recuerdos, y me dejan esa inenarrable sensación de estar atrapado en un tiempo en el que se acurrucaban los sueños sin la necesidad de darles dos manos de pintura.