martes, 12 de julio de 2016
JORNADAS DE ENOLOGÍA
Los participantes en las jornadas de Enología en 1935 posaban para el fotógrafo con mayúsculas Álvaro Parra, que los inmortalizó en la bodega de Don José Valcárcel, en la calle del Agua.
lunes, 11 de julio de 2016
Orquesta "RITMO"
No se que baladas estarían de moda en aquellos tiempos en los que los vuelos de las faldas tapaban la rodillas y una música de entretiempo ponía armonía y ritmo con Francisco Rico López, Manuel Fernández (Serrano), Leonardo Gallego Fernández, Francisco Rico González, Felix Rico González y Gerardo Armesto Rodríguez.
sábado, 9 de julio de 2016
ANCARES ROAD WARRIORS
A las nueve de la mañana se dio la salida desde el jardín de la alameda de Villafranca a una nueva edición de la prueba ciclista Ancares Road Warriors.
viernes, 8 de julio de 2016
jueves, 7 de julio de 2016
LOS GIGANTES CONTEMPLANDO VILLAFRANCA DESDE EL MIRADOR DE LOS TEJEDORES
Hubo un día en el que los Gigantes decidieron contemplar Villafranca desde el mirador de los Tejedores, y el moro, que todavía era cabezudo no dejaba de disfrutar de tanta grandeza.
villafrancadelbierzodigital
martes, 5 de julio de 2016
Orquesta "LOS RICOS" 1934
De izquierda a derecha: Pío Rico Pájaro, Antonio Molanes Castañeiras, Felix Rico Pájaro y Francisco Rico López.
lunes, 4 de julio de 2016
BANDA MUNICIPAL DE VILLAFRANCA DEL BIERZO EN 1918
Nos queda el recuerdo de aquella música hecha por unos hombres que nunca habían pisado un conservatorio, y que los mayores transmitían a los más jóvenes como un valor supremo entre instrumentos de viento y percusión.
Aquella música que se tocaba con la tuba, la flauta, el clarinete, la trompeta y el saxofón, el tambor, los platillos, el bombo, el bombardino, el trombón, el oboe, el clarinete y el fagot.
El sonido de aquella música era real, no necesitaba ni enchufes, ni bafles, ni ingenieros de sonido. sólo unos labios y unos dedos y un espacio abierto donde puedan apagar su sed los aplausos.
viernes, 1 de julio de 2016
EL ENTIERRO
Eran tiempos de vinos a granel y coches de linea en la plaza. Había entierros de primera, de segunda y de tercera, pero indistintamente el difunto era acompañado por los vecinos hasta el cementerio. El empedrado de la cuesta de la libertad ponía en vilo el alma de los porteadores, la cuesta los dejaba sin aliento y un tropezón podía hacer perder la verticalidad y que se produjese un descalabro. Al cura le zigzagueaba la voz mientras rezaba, y en los brazos del monaguillo se balanceaban de un lado el incensario y de otro el acetre con el hisopo. Muchos de los asistentes portaban lazos negros en la mitad de la manga, y el negrillo de la plaza de Prim anunciaba el último responso.
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