martes, 10 de febrero de 2015

LA PRENSA EN EL SIGLO XX EN VILLAFRANCA DEL BIERZO --3--



                                                     LA VOZ BERCIANA


La Voz Berciana, nació el día 1 de agosto de 1912 y se definía como "semanario democrático independiente", se publicaba todos los domingos y su director era Don Luis Fernández Rey.
En la primera página solía aparecer un artículo del director y la última se dedicaba enteramente a distintos anuncios: "La Fraternidad" fabricaba excelentes chocolates elaborados a  brazo empleando el "guayakil churni" y "caraca" en la calle Ribadeo número 27 de Villafranca.
Egemberger y cia, fabricaba cal en Toral de los Vados, y el gran hotel Condesa de Villafranca tenía servicio de carruajes a todos los trenes y al exterior.
Luego tenía una sección de noticias breves, donde se recoge un poco de todo:" Hace pocos días que los dependientes de consumo de esta localidad, sorprendieron a la vecina de la misma, Antonia, conocida por "la palancas" con un matute de ocho libras de carne, que ocultaba en un caldero a cuya vista parecía estar repleto de excrementos de ganado. La carne según parece era para una familia acomodada de esta villa, cuya conducta es merecedora de la mayor censura, ya no solo por la mezquindad que representa la economía de los derechos de consumo, sino también por su poco escrúpulo al utilizar carnes en tal forma matuteada."
En otra se recoge que gracias a la intervención de D. Luis Belaúnde diputado a cortes, han sidon concedidas 1500 pesetas al convento de la Anunciada y otras 1500 al señor cura párroco de Paradaseca, para reparaciones precisas en los templos.
En la mayor parte de los números tienen, como era habitual para la época, una sección para la poesía.
Los colaboradores solían ser los habituales: Francisco de Llano, Manuel Álvarez, y también se recogen muchos artículos firmados con seudónimos  Romanusky, Bureba, Reparaz, Pepe Pescamoscas...
La Voz Berciana se imprimía en la imprenta López de Astorga. 




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lunes, 9 de febrero de 2015

"EL GUADAÑADOR" por Gilberto Núñez Ursinos



El GUADAÑADOR
El guadañador miraba a lo largo, miraba a lo ancho, miraba a lo alto. Era un conjunto de maneras de mirar. Filósofo campesino, sobre todo el mirar a lo alto, era su mayor preocupación. Porque en ello estaba el final del laberinto en el que desembocaban todas las maneras de mirar. Efectivamente, el mirar a lo alto venía con la aurora y desentrañaba el mirar amable de los fados compadreiros o el hosco de los fados paulinos. La guadaña era, como todo lo campesino, un negocio al aire libre, sin más razones, sin más explicaciones. Y había que mirar… Y allí estaba el guadañador, en la ribera, con la hierba aún mojada por el rocío, celebrando consejo consigo mismo para decidir lo que convenía hacer.
--El tiempo da tantas vueltas como una p… por las calles.
Todo dependía del tiempo. Si  los fados paulinos ponían cara de tormenta, era mejor dejarlo. Porque si caía agua, la hierba guadañada cogería mifo y los animales la comían de mala gana y aun perjudicándose. Cierto que la mayoría de las veces la hierba ya estaba en medas cuando la tormenta llegaba y el estropicio era menor. Pero si estaba angazada y a punto de ser agavillada, la pérdida no podía ser más manifiesta. La tormenta no perdona en el mes de San Juan; es cosa que los campesinos saben de antiguo. En la lucha entre el querer y el poder, de antemano se sabe quién será el perjudicado. Hasta las campanas lo pregonan con su lengua de hierro:
Din, din, dona,
Marcha, trona.
Marcha tú,
Que Dios pode más que tú…
Otra cosa sucedía cuando los fados compadreiros lucían cara de sol. Entonces el guadañador salía de casa con estrellas y atiborrado de utensilios: la guadaña, el martillo, la bouciñeira, el yunque, la piedra, la llave, la furquita, etc. También llevaba el pan de las diez, la bota y el pequeño boto de leche mazada. Había cierta pelusilla entre los guadañadores del monte y los del llano. Unos sustentaban que los otros hacían menos y que ripaban la hierba. Los otros respondían que las guadañas no se podían exponer al contacto con las piedras, que era mejor guadañar alto. Pequeñas diferencias en la raíz del orgullo campesino por pretender ser unos y otros la mapa de los guadañadores de la región…
--Mira cuánto cravuñamos nosotros y cuánto lo hacen ellos. Además, si hasta ni eso saben hacer. No hay más que ver las folecas que hacen.
Cravuñar no era oficio para todos. El sacar filo a las guadañas cuidando que el martillo siguiese la línea sin salirse de ella requería mucho tiempo y mucha paciencia.
Los poco duchos caían irremisiblemente en el pecado de hacer folecas, con lo que el filo perdía y al guadañar el clo, clo del cantar de guadaña parecía la onomatopeya de una olla en ebullición…
Los guadañadores de la montaña estaban más con la tradición. Los del llano más con la idea progresista. Esto se apreciaba hasta en las comidas.  Los de la montaña seguían  con el antiguo régimen de cocido, chorizos y cachuchada con carne fresca y arroz con leche para remate. Los del llano ya empezaban a establecer un sistema más a tono con la época del año en que se desarrollaba el trabajo: tortilla o carne de falda con pimiento y aceite, pimientos en bote o tomate en ensalada, etc. Los de la montaña se reían y les llamaban fuleros. Los del llano les hacían la híga o comenzaban una batalla verbal con epítetos everesianos. Al final todo se arreglaba, y tan amigos. Aunque los de la montaña eran rebezos, y ya guadañando , aún volvían a las andadas.
--Pero, carallo, vosoutros non comedes por non c….
Los del llano contestaban con un “vai pro nabo y tu e o comer” y seguían dándole a la guadaña. Con la barriga llena no se producía un curioso fenómeno que solía afectar a los que la tenían vacía. Consistía  en que, cuando se iba guadañando, la debilidad a la que se unía un cierto sopor, hacía que el guadañador guadañase más alto  y un tanto sin ton ni son. En la jerga de los guadañadores se decía que aquel compañero tenía folecas en el ventrullo.
La guadaña era un trabajo más duro que la siega y por ello también más remunerado. Había  siempre una diferencia de uno o dos duros en el jornal entre un segador y un guadañador, a favor de este último. En lo que estaban igualados era en lo de la mantenencia; pues ni segadores ni guadañadores iban a trabajar a palo seco: la barriguiña ante todo. Y era por la barriguiña  por lo que la picaresca berciana, tan fodida y tan de viorto, hacía aparición en las praderas. El ciego no era un conjunto de maneras de mirar, pero era un ciego con más vista que una sueca en biquini. Sabía de pueblos, de caminos, de recogida de castañas, de vendimias, de fiestas y ferias, y de … ajustes en los prados. Las parejas de guadañadores iban por la onza de oro, equivalente a 16 duros. Alguno había sentado el precedente y los demás lo seguían guadaña en ristre. El ciego sabía que la mañiza sobra donde la avaricia impera. Y allí se presentaba con su enorme perrazo dando los buenos días o las buenas tardes y aneándose al pie de alguna sombra hasta que alguno sentía compasión y hacía alarde de desprendimiento. Cuando el ciego llenaba la andorga, se despedía hasta otra y ya por el camino parecía llamar al perro a la reflexión con su voz gangosa:
--Procura, Fariseo, para la barriguiña.

Y es que aquí, en el Bierzo, somos la oblea , señor cura… Y la guadaña.      




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CARNAVAL 2015


sábado, 7 de febrero de 2015

"TIERRA DE SIGNIFICADOS"



El  villafranquino Juan Carlos Mestre expone desde el día de ayer en la galería de arte Dosmilvacas de Ponferrada la muestra "Tierra de significados", que recoge unas treinta obras entre dibujos, grabados, acuarelas, libros de artista y esculturas de bronce.




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viernes, 6 de febrero de 2015

REFUGIO








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jueves, 5 de febrero de 2015

CIERVO EN LA NIEVE



FOTOGRAFÍA DE JOSÉ MANUEL DE ARRIBA


La nieve a sepultado todos los caminos. Nieva incansablemente sobre Campo del Agua, y un ciervo casi de puntillas juega al escondite entre las ramas doloridas de los brezos. Es blanco el amanecer en estos días de invierno en estos lugares olvidados donde los animales vagan con la supervivencia a cuestas buscando tallos tiernos entre los bosques doloridos por el invierno.


                                          

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miércoles, 4 de febrero de 2015

LA PRENSA EN EL SIGLO XX EN VILLAFRANCA DEL BIERZO--2--






La Juventud Berciana, sale el primer número a la calle en Villafranca del Bierzo en marzo de 1910, y figuraba como director el padre Mariano Diez, rector del colegio de los Padres Paules, Se editaba en la misma imprenta y con el mismo formato  que el Heraldo del Bierzo. Se titulaba "revista científico-literaria" y salía los días 10,20 y 30 de cada mes. La redacción y administración estaba en la calle San Nicolás número 4. La suscripción: En España 5 pesetas al año, semestre 3 pesetas , trimestre 1.50 pesetas. Ultramar 9 francos. La tarifa de anuncios por inserción, en primera plana 1 peseta línea y en las demás 50 céntimos línea. 
En el número 6 de 20 de mayo de 1910, aparte de las secciones habituales se recoge un interesante artículo sobre "el iconotescopio", y dentro de la sección agrícola, los tratamientos líquidos para combatir el mildiu.
En el número 24 de 20 de noviembre de 1910, cambia de dirección la Juventud Berciana, pasando a ser el nuevo director Augusto Martínez, el fundador del Heraldo del Bierzo y cambia por tanto el periódico pasando a sintonizar con la política de Luis Belaúnde, nuevo director general de la administración.
En el número 34 es de destacar  el relato de Francisco de Llano y Ovalle," Una excursión a Burbia".
Después de un año de andadura la Juventud Berciana termina desapareciendo a mediados de 1911. 




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martes, 3 de febrero de 2015

Ramón Carnicer en la revista "Tierras de León"



El presidente de la diputación provincial de León presento hoy el número 132 de la revista "Tierras de León", dedicado íntegramente a la figura del escritor villafranquino Ramón Carnicer.



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La Calle del Agua. Heráldica 13



En la calle del Agua en la casa que figura con el número 15, cuenta con dos escudos, el primero de ellos lo describimos en el mes de enero. El segundo que pasamos a analizar, en el campo del escudo en la parte izquierda un pelícano alimentando a sus tres crías. En la parte inferior aparecen grabada la palabra Yañez, que en realidad no se si tiene relación con la labra del escudo, o fue posterior.
En la parte derecha del mismo esta representado un pino, con sus piñas entre las ramas y con las raíces al descubierto, en el tronco del pino  aparece atado un perro con una fuerte cadena. Entre las raíces del árbol y la cabeza del perro esta también grabada la palabra Bélazquez.




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lunes, 2 de febrero de 2015

"LAS FACHIZAS" de Burbia



En Burbia, envueltos en la noche, cuando comienza el mes de febrero, el día de las Candelas, a las doce en punto de la noche se celebran "Las Fachizas". Aunque este año por las inclemencias del tiempo se trasladaron para el próximo fin de semana.
Las Fachizas es una especie de ritual del fuego, o como me comentó algún vecino " e a festa do lume".
El nombre de fachizas hace referencia a los manojos de paja de centeno, de unos cuatro metros de longitud aproximadamente, y atados con "brincallos" cada 50 centímetros más o menos para evitar que la paja se desparrame, pasando así a convertirse en una especie de antorcha gigante.


El momento cumbre del ritual tiene lugar a media noche,  después de haber hecho un buen acopio de fachizas, los jóvenes del pueblo se van juntando en la plaza y acto seguido se dirigen a  las afueras del mismo ascendiendo a través de las arboledas heladas a un pequeño montículo denominado "la Lagua", desde donde se divisan todos los tejados y el humo saliendo cansado por las chimeneas  y a lo lejos las cumbres aplastadas por la nieve.
Las fachizas empiezan a encenderse en una pequeña hoguera, y se siente el crujir del fuego al entrar en contacto con la paja, y gritando, poco a poco los jóvenes se van esparciendo entre las urces del monte, haciendo movimientos en circulo, y así, las fachizas van dibujando en la oscura noche figuras que rezuman luz y fuego.
Y a nuestras espaldas, en la cordillera, con las cumbres más señeras del Cuiña, Mostellar, Peña Longa y Cuerno Maldito, como espectadores, que van guardando el secreto del tiempo , con la soledad como único testigo.




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domingo, 1 de febrero de 2015

LA JARRA






                                                  villafrancadelbierzodigital

SAN BLAS



Un año más en el barrio del castillo de Villafranca del Bierzo se celebra la festividad de San Blas, con su hoguera, al lado del soterrado arroyo de la Barbuliña, y con los actos religiosos en la iglesia de Santiago.
San Blas patrono de la garganta, siempre fue un santo que llevo de la mano el refranero popular :
--"Por San Blas la cigüeña verás,
y si no la vieres año de nieves."
--Por San Blas
ajos sembrarás.
--Por San Blas
una hora más.
--Si hiela por San Blas
treinta días más.
--San Blas cura la garganta
al joven que no canta.
--Vimos das Candelas
e vamos pra o San Blas
aprobeitaivos miñas nenas
que festiñas non hai más.

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